Gerbera (Gerbera jamesonii)
Las gérberas se destacan por su floración llamativa y de alto impacto visual, aportando color vibrante y un carácter fresco a proyectos decorativos tanto en interiores luminosos como en exteriores protegidos. Su porte ordenado y sus flores de gran tamaño las convierten en una excelente opción como acento focal en maceteros y jardineras de uso ornamental.
Requerimientos ambientales clave:
- Luminosidad: Requieren luz natural abundante y bien distribuida. Se desarrollan mejor con iluminación brillante, tolerando sol directo suave en horas de la mañana. La exposición prolongada al sol intenso del mediodía debe evitarse, especialmente en interiores, para prevenir estrés y daño foliar.
- Rango térmico: Crecen óptimamente en climas templados, con temperaturas ideales entre 18 °C y 24 °C. Son sensibles al frío intenso y a las heladas, por lo que deben evitarse temperaturas inferiores a 10 °C y corrientes de aire frío.
- Riego y drenaje: Requieren riegos regulares para mantener el sustrato ligeramente húmedo, permitiendo que la capa superior se seque entre riegos. Es fundamental un sustrato ligero y con excelente drenaje, ya que el encharcamiento puede provocar pudrición radicular. El riego debe aplicarse directamente al sustrato, evitando mojar el centro de la planta y las flores.
- Mantenimiento: La eliminación periódica de flores marchitas estimula una floración continua y mantiene un aspecto ordenado. Se recomienda fertilizar de forma regular durante el período de crecimiento activo con fertilizante líquido balanceado para plantas con flor.





